La meditación mindfulness como entrenamiento de la mente

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Muchas veces me preguntan qué es meditar. Para quien se aproxima por primera vez, al mindfulness utilizo una analogía que resulta muy sencilla de comprender: la meditación como un ejercicio de la mente.

Del mismo modo que si sales a correr, con frecuencia, mejoras tus tiempos y puedes recorrer cada vez una mayor distancia, o si haces ejercicios de flexibilidad tu cuerpo ganará elasticidad con la práctica, la meditación te permite aumentar la capacidad de tu mente. En este sentido, cada vez más estudios científicos constatan los diferentes beneficios de la meditación. Cuando piensas en ello detenidamente, resulta curioso como hemos abandonado un hábito tan importante para cuidar algo tan valioso como nuestra mente.

Como dice Jon Kabat- Zinn, mindfulness es conciencia, una conciencia que se desarrolla prestando una atención concreta, sostenida, deliberada y sin juzgar al momento presente. Con la meditación mindfulness se desarrolla y entrena la atención para crear una mente más tranquila y clara. Esta cualidad de la mente es la base de la inteligencia emocional. Meditando con frecuencia puedes mejorar tu concentración, tu creatividad, la capacidad de resolución de problemas…

Puedes comprometerte a meditar cada día para regular sistemáticamente tu atención. Puedes hacerlo de dos maneras: formal e informalmente. La primera consiste en que dediques a diario un tiempo a la práctica. Como punto de partida, puedes comenzar con meditaciones guiadas (audios) cortas, bien al comienzo del día, por la noche, a mediodía… seguro que hay un espacio de tiempo para dedicarlo a tu mente. La práctica informal consiste en que lleves atención plena a cada una de las actividades de tu día a día. Parece sencillo, pero lo cierto es que pasamos la mayor parte de nuestra vida pasando rápidamente de una cosa a otra, o bien haciendo varias cosas a la vez, llegando exhaustos al final del día y acumulando estrés. Estas dos modalidades, formal e informal, son complementarias. Cultivar una presencia calmada y serena incluso ante las adversidades de la vida requiere disciplina y constancia.

El cerebro puede entrenarse y eso es muy inspirador. Mindfulness puede convertirse en una apasionante aventura de descubrimiento y mejora continua tanto en tu vida personal como en tu desarrollo profesional.

Esther Fernández

Consultora Senior en G+LL